Cuando las puertas de la natación se cerraron para Óscar Soto, el
Pentatlón Moderno le dio una nueva oportunidad para trascender en el
deporte. Desde entonces, el mexiquense ha trabajado arduamente hasta
convertirse en el máximo exponente nacional en esta disciplina.
A los 17 años y después de casi 15 de trayectoria en las albercas, los
resultados no eran muy favorables para Óscar. Después de meditar y
decidir que no estaba listo para dejar el deporte de alto rendimiento,
encontró en el Pentatlón un nuevo camino para perseguir sus sueños.
En menos de un año de su "conversión" Soto ya era seleccionado nacional,
y en 2001 finalizó en séptimo lugar en el Campeonato Mundial Juvenil de
la especialidad. Este resultado le demostró que había tomado la
decisión correcta, pero el camino que tenía por delante no sería
sencillo.
Previo a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el pentatleta decidió
dejar temporalmente al deporte y concentrarse en sus estudios
profesionales en Administración Financiera.
Después de graduarse y gracias a su dedicación y talento profesional,
Óscar recibió una oferta de trabajo en la Bolsa de Valores de Nueva
York. Sin embargo, la ambición deportiva superó la laboral y rechazó la
oportunidad.
Una vez obtenido el título universitario, él sabía que era momento de retomar los entrenamientos.
Para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Cartagena de Indias 2006
inició el que sería su primer ciclo olímpico completo. Óscar se colgó la
medalla de Oro y llegó a los Panamericanos de Río de Janeiro 2007 entre
los mejores del continente.
En Brasil se quedó fuera del podio al finalizar en la séptima posición,
pero esta experiencia le sirvió para comprender a plenitud sus
fortalezas y debilidades como pentatleta. Mientras que sus habilidades
como corredor y tirador iban en aumento, debía de redoblar esfuerzos en
la equitación y esgrima. Evidentemente la natación se mantenía como su
prueba favorita.
De esta forma obtuvo su boleto a los Olímpicos de Beijing 2008, donde
finalizó en un decoroso octavo sitio. Su actuación fue la segunda mejor
de un mexicano en la historia de los Juegos, tan sólo por detrás de Ivar
Sisniega, quien finalizó en la séptima posición en Los Angeles 1984.
Después de Beijing 2008, la Unión Internacional de Pentatlón Moderno
anunció un nuevo formato de competencia. A partir de ese momento la
carrera y el tiro se realizarían como un evento combinado. Aunque
algunos países y competidores condenaron el cambio, Óscar, un experto en
la adaptación, supo aprovecharlo al máximo.
Durante este ciclo olímpico, el primero con el nuevo reglamento, Óscar
defendió su cetro regional en los Centroamericanos de Mayagüez 2010 y al
año siguiente obtuvo otro gran resultado, el Oro en los Panamericanos
de Guadalajara 2011.
Cuatro años después de su primera experiencia olímpica y viviendo el
mejor momento de su carrera deportiva, Óscar Soto está listo para
escribir su nombre en Londres 2012. Con la oportunidad de convertirse en
el mejor pentatleta, en la historia de México, la gloria espera por él.
0 Responses So Far:
Publicar un comentario